Hoy Hablo con él, Manuel Barrera (Hotel Wellington)

Un  madrileño con muchas historias y anécdotas que contar y muchos secretos que guardar,  ex-portero, de uno de los hoteles cinco estrellas de Madrid, a la que considero mi segunda y a quien conozco hace más de veinte años.

Manuel era la cara más conocida y la  primera que veían los clientes, siempre afable y cordial con todos, ha decidido jubilarse después de más de 40 años al servicio de su pasión,

 Me voy con  mucha pena. Son muchos recuerdos y mucha gente que extrañaré.

Manuel Barrera lleva  mas de cuarenta años de portero en el  Hotel Wellington, también conocido, por el ambiente taurino que se respira. «Viene de tiempos del antiguo dueño, el ganadero Baltasar Ibán», me cuenta Manuel, con quien todos desean tomarse una foto y se despiden de él, con el mismo cariño que el ha sembrado a lo largo de todos estos años.

Siempre impecable, tanto en la formas como impecablemente uniformados. Con sus traje reluciente, de pingüino, chaqué o alpaca con corte más moderno. Todos le recordaremos y extrañaremos.

Barrera  me aseguró que  estuvo siempre  feliz con su trabajo porque «le gustaba el trato con la gente y, además, hay muy buena armonía entre compañeros».

Y eso lo pude ver, como lo despedían, “Oleeee Maestro y gracias por todo”

¡Que te vaya estupendamente en la vida y disfrútala como nunca, amigo!

 

Today I speak with Manuel Barrera (Hotel Wellington)

A madrileño with many stories and anecdotes to tell and many secrets to keep, former goalkeeper, one of the five-star hotels in Madrid, which I consider my second and whom I know more than twenty years ago.

Manuel was the most well-known face and the first one the clients saw, always affable and cordial with everyone, has decided to retire after more than 40 years of service to his passion, “I leave with a lot of sorrow, there are many memories and a lot of people that I will miss ».

Manuel Barrera has over forty years as goalkeeper at the Wellington Hotel, also known for the bullfighting atmosphere that is breathed. “It comes from the time of the old owner, the breeder Baltasar Ibán,” Manuel tells me, with whom everyone wants to take a picture and say goodbye to him with the same affection that he has sown.Always impeccable in both forms and impeccably uniformed.

With its gleaming suit, penguin, chaque or alpaca with more modern cut. We will all remember him and miss him.Barrera assured me that he was always happy with his work because “he liked the deal with people and, in addition, there is very good harmony between colleagues”.

And that I could see, as they said, Oleee Maestro and thanks for everything

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